15 de marzo de 2010
NUEVA YORK (Reuters Health) - Ingerir un poco más de calcio
con la comida prolongaría la vida, de acuerdo a un nuevo
estudio.
Un equipo en Suecia halló que los hombres que consumían la
mayor cantidad de calcio a través de los alimentos eran un 25 por
ciento menos propensos a morir en la siguiente década de vida que
los que consumían la menor cantidad del mineral. Ninguno
utilizaba suplementos de calcio.
Eso coincidió con estudios previos que habían asociado un
mayor consumo de calcio con una disminución de la mortalidad en
hombres y mujeres, publicó el American Journal of Epidemiology.
A diferencia de lo que ocurre entre el calcio y el magnesio y
el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, poco se sabe
sobre la relación entre esos nutrientes y la mortalidad.
El equipo de la doctora Joanna Kaluza, del Instituto
Karolinska, en Estocolmo, estudió a más de 23.000 hombres suecos,
de entre 45 y 79 años al inicio del estudio y los siguió durante
10 años, teniendo en cuenta datos sobre su dieta. Durante el
estudio, 2.358 hombres murieron.
Los que más calcio consumían tenían un 25 por ciento menos
riesgo de morir por cualquier causa y un 23 por ciento menos de
hacerlo por enfermedad cardíaca durante el seguimiento, que los
que menos calcio ingerían. Ese consumo no modificó
significativamente el riesgo de morir de cáncer.
Los hombres en el tercio superior, según su nivel de consumo
de calcio, ingerían casi 2.000 miligramos por día (mg/día), a
diferencia del grupo en el tercio inferior que consumía 1.000
mg.
El consumo diario recomendado (RDA, por sus siglas en inglés)
en Estados Unidos para el calcio es de 1.000 mg para los hombres
de entre 19 y 50 años y de 1.200 para los mayores de 50.
"El consumo que supera el RDA reduciría la mortalidad por
todas las causas", concluyó el equipo.
El calcio podría modificar el riesgo de morir de varias
formas. Por ejemplo, señalaron los autores, al reducir la
presión, el colesterol o el azúcar en sangre. Las principales
fuentes de calcio alimentario en el estudio fueron la leche, los
lácteos y los cereales.
Pero no hubo relación entre el consumo de magnesio y la
mortalidad general o la mortalidad por cáncer o enfermedad
cardíaca. El consumo de los participantes varió de 400 a 525
mg/día. El RDA de magnesio para los varones mayores de 31 años es
de 420 mg.
Este estudio, aseguró el equipo, no halló efecto alguno del
magnesio porque todos los participantes ingerían suficiente
cantidad con la dieta. "Se necesitan más estudios en otras
poblaciones con bajo consumo de magnesio para confirmarlo",
indicó.
Esos estudios deberían medir también el consumo de calcio y
magnesio a través del agua potable, que sería una fuente
importante de ambos minerales.
FUENTE: American Journal of Epidemiology, online 19 de
febrero del 2010.